El Rol de las Mujeres en el Mundo IT
Cada 8 de marzo el mundo se detiene un instante para reconocer las luchas, los logros y los desafíos que las mujeres enfrentan en todos los ámbitos de la vida.
En el mundo de la tecnología, esa fecha adquiere un matiz particular: la historia de la computación fue, desde sus primeros días, una historia escrita en gran parte por mujeres. Sin embargo, durante décadas, ese protagonismo quedó en segundo plano, diluido por estereotipos y dinámicas culturales que alejaron a muchas del sector.
Este artículo es un recorrido por ese camino. Desde las mujeres que hoy lideran las empresas más influyentes del planeta, pasando por las pioneras que sentaron las bases de la programación tal como la conocemos, hasta el ecosistema de oportunidades que en 2026 existe en Argentina para que más mujeres ingresen y crezcan en tecnología.
Porque entender de dónde venimos es también una forma de imaginar hacia dónde podemos ir.
Las mujeres que hoy están transformando la tecnología
Cuando hablamos de la industria tecnológica actual, hay nombres que resulta imposible esquivar. No por mérito simbólico, sino porque sus decisiones han cambiado de forma concreta cómo funciona el mundo digital.
Lisa Su — La mujer que rescató AMD
Lisa Su llegó a la dirección de AMD en 2014, en un momento en que la empresa estaba al borde de la quiebra — su acción cotizaba a menos de 2 dólares.
Lo que siguió fue una de las transformaciones más impresionantes de la industria de semiconductores. Bajo su liderazgo, AMD apostó fuerte por la innovación en chiplets y por la transición hacia nodos de fabricación de 5nm y 4nm junto a TSMC, logrando superar a Intel en rendimiento por primera vez en décadas.
Hoy, la capitalización de mercado de AMD supera los 250 mil millones de dólares, y sus aceleradoras Instinct MI300X la posicionan como la alternativa más seria al dominio de Nvidia en el entrenamiento de modelos de lenguaje extensos.
Lisa Su no solo rescató una empresa: redefinió la competencia en el hardware.
Fei-Fei Li — La madrina de la IA
En el terreno de la inteligencia artificial, Fei-Fei Li ocupa un lugar que pocos podrían disputar. Conocida como la Godmother of AI, fue ella quien creó ImageNet y organizó el desafío ILSVRC, el evento que en 2012 desencadenó el “momento Big Bang” de la IA al demostrar la superioridad del aprendizaje profundo.
Más tarde, como Vicepresidenta y Chief Scientist de AI/ML en Google Cloud, impulsó la democratización del machine learning para empresas de todo tamaño.
Y su historia no se detuvo ahí: fundó World Labs, una compañía enfocada en dotar a la IA de “comprensión espacial” generativa, que para finales de 2024 ya había alcanzado el estatus de unicornio con una valuación superior a mil millones de dólares.
Fei-Fei Li no solo investigó inteligencia artificial; le dio las herramientas para aprender a ver el mundo.
Susan Wojcicki — La arquitecta de YouTube
Y luego está Susan Wojcicki, cuyo legado es inseparable de la historia de Google y YouTube. Fue la empleada número 16 de Google — de hecho, el buscador nació en su garaje — y fue quien impulsó la compra de YouTube en 2006, una decisión enormemente criticada en su momento y que terminó siendo una de las adquisiciones más brillantes de la historia de la tecnología.
Antes de liderar YouTube, Susan fue la mente detrás de AdSense, el motor económico que permite que millones de sitios web y creadores moneticen su contenido.
También implementó políticas pioneras de licencia de maternidad extendida en Google, demostrando que invertir en la retención de talento femenino es una ventaja competitiva directa.
Susan Wojcicki falleció en agosto de 2024, pero lo que construyó — la economía de los creadores, la forma en que consumimos video y cultura digital — sigue definiendo nuestra vida cotidiana.
El impacto conjunto
Estas tres mujeres no estuvieron simplemente “presentes” en la industria. Diseñaron los cimientos de cómo procesamos datos, cómo aprenden las máquinas y cómo consumimos cultura digital.
Las pioneras que construyeron los cimientos
Si el presente de la tecnología tiene estos nombres, el pasado tiene otros igualmente poderosos, aunque durante mucho tiempo el mundo los haya tratado con menos atención de la que merecían.
Ada Lovelace — La primera programadora de la historia
Ada Lovelace (1815–1852) fue mucho más que “la primera programadora”. Fue una visionaria computacional.
Mientras Charles Babbage concebía su Máquina Analítica como una calculadora gigante, Ada comprendió algo que su creador no veía: que los números podían representar cualquier cosa — música, imágenes, lógica.
En 1843, publicó una serie de notas sobre la máquina de Babbage, y en la famosa “Nota G” diseñó un algoritmo para calcular los números de Bernoulli: formalmente, el primer programa de computadora de la historia.
Introdujo conceptos que hoy son fundamentales, como el bucle y la subrutina, y acuñó el término “Ciencia Poética” para describir su enfoque. Lo más notable es que diseñó toda esa lógica algorítmica para una máquina que ni siquiera llegó a construirse en su época.
Grace Hopper — Amazing Grace
Un siglo después, Grace Hopper (1906–1992) hizo realidad lo que Ada había imaginado. Apodada “Amazing Grace” y con el rango de Contraalmirante de la Marina de Estados Unidos, Hopper es la razón por la cual hoy no programamos en código binario puro.
En 1952 creó el A-0, el primer compilador — un sistema capaz de traducir símbolos matemáticos a código máquina. Cuando lo presentó, sus colegas le aseguraron que “las computadoras solo podían hacer aritmética”. Ella les demostró lo contrario.
Su impulso fue clave para el nacimiento de COBOL, el lenguaje que permitió a las empresas usar computadoras y sobre cuya lógica, al día de hoy, siguen corriendo billones de dólares en transacciones bancarias diarias.
Hopper también popularizó el concepto de debugging cuando literalmente retiró una polilla que causaba fallos en la computadora Harvard Mark II en 1947.
Anita Borg — La constructora de comunidades
Si Lovelace y Hopper crearon la tecnología, Anita Borg (1949–2003) creó el ecosistema para que las mujeres no fueran expulsadas de ella.
En 1987, en plena era de sexismo extremo en Silicon Valley, fundó Systers, la primera red digital exclusiva para mujeres en tecnología: un espacio para compartir soluciones técnicas y estrategias de carrera.
En 1994 co-fundó la Grace Hopper Celebration, que empezó como una reunión pequeña y es hoy el congreso de mujeres tecnólogas más grande del mundo, un evento que define tendencias de contratación en el sector.
Su lema era claro: “El 50% para el año 2020” — que la participación femenina en computación fuera proporcional a la población.
Una historia que también se escribió en Argentina
Hay un dato que sorprende a muchos: en los años 60 y 70, Argentina fue un referente en computación en América Latina, y las mujeres eran protagonistas absolutas.
En la carrera de Computador Científico de la UBA, Clementina — la primera computadora científica del país — fue operada mayoritariamente por mujeres. Cerca del 75% de quienes estudiaban informática en esos años eran mujeres, porque la disciplina se percibía como una extensión natural de la lógica y la matemática.
Fue recién cuando la informática empezó a asociarse con el “poder” y los altos salarios, en los años 80 y 90, que se produjo una masculinización masiva del sector.
Las programadoras invisibles de la ENIAC
Algo similar ocurrió décadas antes en Estados Unidos. Durante la Segunda Guerra Mundial, seis mujeres — Kay McNulty, Betty Jennings, Marlyn Wescoff, Ruth Lichterman, Elizabeth Bilas y Frances Spence — fueron las encargadas de programar la ENIAC, la primera computadora electrónica digital.
En las fotos de la época, los periodistas las confundían con modelos posando junto a la máquina. En realidad, eran las únicas que sabían cómo hacerla funcionar.
Los desafíos que persisten hoy
Hablar de avances sin hablar de los problemas que todavía existen sería contar solo una parte de la historia. En Argentina, la brecha de género en tecnología es un hecho concreto y medible.
Los números de la brecha
Solo el 25% de la industria IT del país está compuesta por mujeres, y apenas el 1% corresponde a mujeres hispanas.
Las postulaciones femeninas a puestos de programación representan el 8%, y en desarrollo mobile apenas el 5%. En puestos de liderazgo, la representación femenina ronda el 23,5%, y la brecha salarial estimada es del 17%.
Según el CIPPEC, la brecha de participación laboral debería haberse reducido a un 1,07% para 2025, pero las proyecciones más realistas indican que apenas alcanzará un 1,37%.
Las causas detrás de los datos
Las causas son múltiples y se retroalimentan.
La infraestructura de cuidado en Argentina es insuficiente — solo el 10% de los niños de 2 años accede a educación de primera infancia, muy lejos del 62% de Brasil o el 75% de la media de la OCDE — lo que limita directamente el tiempo disponible de muchas mujeres para formarse en disciplinas técnicas intensivas.
A esto se suman factores culturales: entre los adolescentes, solo el 14% de las mujeres espera trabajar en STEM, frente al 28% de los varones.
Y la autopercepción también juega un papel: mientras el 68,6% de los hombres cree entender “mucho o bastante” la inteligencia artificial, entre las mujeres esa cifra baja al 60,9%.
Recursos y oportunidades para crecer en tecnología
La buena noticia es que, frente a estos desafíos, ha surgido un ecosistema cada vez más robusto de comunidades, programas y oportunidades diseñados para reducir las barreras de entrada al mundo IT.
Comunidades que hacen la diferencia
Para cualquier mujer interesada en tecnología, la formación técnica es solo una parte del camino. La otra — igual de importante — es encontrar espacios donde sentirse respaldada.
Seis de cada diez mujeres en la industria reportan sentir falta de legitimidad profesional, y las comunidades de apoyo juegan un rol clave para combatir eso.
En Argentina, Mujeres en Tecnología (MeT) trabaja desde hace siete años desde Córdoba con alcance nacional, ofreciendo grupos de estudio colaborativos, un portal de empleo orientado a la diversidad y liderando el capítulo local de Women in Data Science de la Universidad de Stanford.
Chicas en Tecnología (CET), con diez años de trayectoria, se enfoca en jóvenes de 13 a 23 años en toda América Latina; el 81% de sus participantes manifiesta querer desarrollarse profesionalmente en áreas STEM después de pasar por sus programas.
A nivel global, organizaciones como Women Who Code, Django Girls, Women Techmakers de Google, Technolatinas, GeekGirlsLATAM y Las De Sistemas ofrecen desde talleres gratuitos de programación hasta redes de networking y bolsas de trabajo especializadas.
En el nicho del entretenimiento digital, Women in Games Argentina visibiliza y forma mujeres en desarrollo de videojuegos, arte digital y programación en motores como Unity y Unreal Engine.
Y en inteligencia artificial, el programa IA Hero de Media Chicas formó a más de 100 mujeres profesionales durante 2025, con planes de membresía que incluyen bootcamps de IA, mentorías personalizadas y networking presencial.
Formación técnica accesible
El Estado argentino ofrece varias alternativas de formación gratuita.
El programa Forma Tec de Mendoza, lanzado en febrero de 2026, habilita 3.000 cupos para especializaciones 100% virtuales en áreas como arquitectura de IA, ciberseguridad, bases de datos, Python y cloud computing.
A nivel nacional, T.TEC brinda formación gratuita en Full Stack, QA Testing y Data Science para jóvenes de 18 a 35 años, mientras que Argentina Programa 4.0 mantiene vacantes abiertas para mayores de 17 años con secundario completo.
En noviembre de 2025, el Ministerio de Capital Humano creó un Centro de Formación específico para articular la capacitación con las demandas reales de las empresas.
Becas que abren puertas
El acceso a becas internacionales se ha ampliado significativamente.
A través de Santander Open Academy, mujeres en Argentina pueden acceder a programas como WIN (formación en IA con viaje a Silicon Valley), Santander W50 (cursos presenciales en la London School of Economics para mujeres en puestos directivos), Tech Her Future (becas de 2.500 € para estudios STEM, con 15% de plazas reservadas para mujeres con discapacidad) y Skills for Work (cursos gratuitos de inglés y contenidos de Coursera).
Desde el sector privado, Code Your Future de Globant University ofrece becas del 100% para carreras técnicas, destinando la mitad a mujeres y personas no binarias.
AWS re/Start, a través de la Fundación Forge, prepara jóvenes en fundamentos de la nube de Amazon con certificación incluida.
Y programas como la beca Women in STEM del British Council y las becas Margaret McNamara abren caminos hacia maestrías internacionales.
El inglés como herramienta profesional
Un aspecto que a veces se subestima es el dominio del inglés técnico. Para una mujer en Argentina que busca trabajar en IT, el inglés ya no es un complemento: es una herramienta de trabajo que abre las puertas a mercados internacionales y salarios en dólares.
Recursos como el CUI de la UBA, plataformas como CUI Idiomas 365 con práctica de conversación asistida por IA, o servicios especializados como Aprentias para preparar entrevistas técnicas en inglés, hacen que esta barrera sea cada vez más superable.
La estrategia que recomiendan los expertos es dedicar el 70% del tiempo a consumir contenido técnico directamente en inglés — documentación, tutoriales, conferencias — y el 30% restante a cursos formales para pulir la gramática y ganar fluidez.
Empresas que apuestan por la inclusión
La cultura organizacional también importa.
Compañías como Accenture ofrecen licencias parentales extendidas, apoyo para guardería, centros de accesibilidad y programas sociales en colaboración con UNICEF.
Globant es reconocida por sus premios Women that Build, que celebran a las mujeres que están transformando la industria.
Y Mercado Libre integra a las mujeres en proyectos reales desde el primer día con una metodología práctica de “aprender haciendo”.
Estos entornos no solo contratan: generan las condiciones para que el talento femenino pueda crecer y quedarse.
Mirando hacia adelante
El ecosistema de oportunidades para mujeres en tecnología en Argentina es hoy más amplio que nunca. Hay comunidades activas, programas de formación gratuitos, bootcamps con modelos de financiamiento inclusivos, becas internacionales y empresas que están modificando su cultura interna para ser más diversas.
Las herramientas están ahí.
El desafío cultural
Pero el desafío de fondo no es solo de acceso. Es también cultural.
Requiere que desde la infancia las niñas vean la tecnología como un camino posible — por eso iniciativas como la Jornada Latinoamericana de Talleres STEM, orientada a niñas de 10 a 12 años, son tan importantes.
Requiere que las empresas entiendan que la diversidad no es una cuota a llenar sino una ventaja competitiva real: equipos diversos crean mejores productos porque incorporan perspectivas diferentes.
Y requiere que las mujeres que ya están en la industria encuentren redes de contención que les permitan no solo entrar, sino permanecer y liderar.
De ayer a hoy
De Ada Lovelace imaginando algoritmos para una máquina que aún no existía, a Lisa Su rescatando AMD y reescribiendo el futuro de los semiconductores, la historia de la tecnología siempre ha tenido mujeres en sus capítulos más importantes.
El desafío de 2026 no es inventar algo nuevo: es garantizar que ninguna mujer con potencial quede fuera del futuro digital por falta de acceso, de apoyo o de una comunidad que le diga que sí pertenece.